Sí, el tono es totalmente pesimista, pero también realista y francamente no pretendo que sea de otro modo.
Como medio planeta con conexión a internet tengo un perfil en Facebook, dentro de este, una lista de más de 50 amigos y conocidos, quienes me invitan a cuanta cosa se meten, llámese aplicación, grupo, causa, etc. A partir de estas invitaciones puedo hacer varias conclusiones:
A la gente le encanta odiar, yo incluída. Acúsome porque pertenezco a algún grupo en contra de un presidente, no digo cual porque en este país lleno de "colombianos de bien" se ha convertido en poco menos que un delito expresar abiertamente la opinión y pues bueno, ¿qué más se podía esperar? yo nací en este país, pero no me detendré ahí.
Cualquier noticia, evento o suceso mundial en el que esté involucrada una figura pública colombiana causará un grupo en contra de ese personaje, sin importar si hace o no hace, pues muy seguramente la mayoría opinadora tendrá algo que decir al respecto de su comportamiento.
Si yo estoy mal y los demás están bien ¿por qué no se reproducen cual conejos los grupos en apoyo a en vez de en contra de? En las pasadas marchas he oído a los analistas políticos contando sus puntos de vista al respecto de este fenómeno "marchista", por llamarlo de alguna manera y uno de ellos, una de ellas mejor porque era una mujer, decía que ya era hora de pasar a los movimientos proactivos en vez de seguir con las iniciativas negativas (no esto, no lo otro, aquello tampoco), afirmación que me pareció completamente sensata.
Cuando veo a las mamás junto a sus hijos en la calle diciéndoles "no corras, no toques, no grites, no llores, no te vayas lejos" comienzo a preguntarme ¿entonces qué pueden hacer?, pues dejan a los muchachitos sin opciones. Con las iniciativas de cambio ocurre lo mismo. Las marchas por uno o dos días son muy muy bonitas, muy conmovedoras y muy dramáticas pero la verdad es que no proponen soluciones, al menos las más recientes se han dedicado a promover rencillas, a cultivar odios y de eso ya tenemos suficiente como para echarle fertilizante con movilizaciones físicas y electrónicas.
Justamente entre un grupo de ayuda a los animales que tiene sede en Medellín leía yo algo que decía "...este no es un grupo de simpatizantes sino de personas que actúan, así que si no está dipuesto a ello por favor absténgase de unirse". Creo que esa frase resume muy bien mi idea principal al escribir esta entrada. Todo el mundo puede opinar y las opiniones no sirven para nada, excepto para llenar de plata a las empresas que se dedican a hacer dizque estudios a base de ellas. Lo que sirve es la acción y si uno no es capaz de hacer nada debería abstenese de criticar a quienes intentan hacer algo, porque decir odio a fulanito o perenceja es simplemente hacer público el mecanismo de defensa que los psicoanalistas llaman proyección, en el que yo niego tener un defecto pero se lo achaco al otro y se lo critico porque no soy capaz de reconocer y superar mis propias faltas.









