domingo, marzo 31, 2013

Cómo crear contenidos de calidad: Consejos para hacer preguntas adecuadas

Casi justo después de haber puesto el punto final a la guía de cómo hacer entrevistas comenzaron a llegarme ideas nuevas que no incluí. Como no me gusta guardarme lo que sé, acá van:
 
Por favor, no imites a los reporteros. Cada vez que oigo a un reportero preguntar “¿está muy triste por la tragedia?” agradezco infinitamente no haber estudiado Comunicación Social ni Periodismo. Nada tengo en contra de quienes ejercen estas profesiones, lo tengo contra la forma descuidada en que abordan a las personas. Haber estudiado Psicología me enseñó a no inducir respuestas, es decir a plantear las preguntas en términos neutros, de tal forma que el carácter emocional, moral, político, etc. de la respuesta esté dado por el entrevistado y no por quien hace la pregunta. ¿Cómo voy a saber qué siente realmente alguien que acaba de perder a un familiar si yo le estoy sugiriendo lo que debe hacer? ¿Acaso se si quien acaba de ver su casa convertida en cenizas es un pirómano emocionado?
 
Hacer una pregunta es una oportunidad para averiguar la esencia de un tema, no un paso más en una cadena de ensamble que resultará en un producto informativo igual a otros 900.
 
El cómo es más revelador que el por qué. Si lo que se buscas es respuestas espontáneas, salidas del libreto que dictan los manuales de relaciones públicas lo mejor es hacer preguntas que comiencen con “cómo”. ¿Cómo prepara la sopa? en lugar de ¿por qué prepara la sopa? Cuando se pregunta ¿por qué? se están pidiendo razones, por lo que las respuestas que se dan en varias ocasiones sólo buscan quedar bien con el entrevistador. “Porque es nutritiva y alimenta a mi familia” podría responder alguien, en lugar de “la preparo con buenos ingredientes, que estén frescos, con cuidado, con amor”, palabras que informan más acerca de las motivaciones reales de quien está cocinando.

El “por qué” con frecuencia genera justificaciones, alejándote de los datos que podrían decirte más acerca de un tema, además si observas bien es probable que descubras detalles del lenguaje no verbal que completan de forma poderosa la respuesta que tu entrevistado te está dando con palabras.
 
Cuando se dio cuenta de que la entrevista no había quedado grabada, desapareció. Más o menos así terminó la anécdota que me contaron en una de las agencias de investigación de mercados en las que trabajé. No se supo si la entrevistadora primeriza había olvidado apretar el botón rojo o si por un mal funcionamiento de la grabadora los datos quedaron perdidos para siempre, lo que se supo es que se negó a dejar que le vieran la cara luego de ese error. A todo el mundo le pasa, yo incluso dejé una vez la grabadora en el consultorio de un entrevistado. Por fortuna el hombre era un amor y pude recuperarla con más carcajadas que disgustos.
 
Incidentes como este son absolutamente normales, por lo que debe convertirse en hábito el revisar los aparatos con los que se registrará la información antes de comenzar la entrevista. Algunas personas son difíciles de contactar y si la oportunidad de hablar con ellas se pierde no habrá repeticiones.
 
Este paso puede ser aburrido pero también evita ruegos vergonzosos para que un encuentro se repita. Además imagínate cómo sería repetir una entrevista con alguien poco amable después de que le confiesas que perdiste las respuestas que te dio la primera vez.
 
Lo tengo, pero no sé dónde. Soy de las que sostiene que si uno sabe dónde está algo no hay desorden. Uno puede tener una cantidad absurda de papeles desparramados sobre una mesa y encontrar en menos de dos minutos justo el que necesita, y no precisamente por casualidad. Si uno sabe qué tiene y dónde lo tiene trabajar es más sencillo.
 
Un hábito que puedes adquirir es grabar la fecha del día y el tema en el que estás trabajando antes de comenzar la entrevista. Puedes hacerlo antes de tener al frente o al teléfono a tu interlocutor o con este presente, el punto es contar con una referencia para no confundir el material procedente de crianza de patos con el de mantenimiento de trenes. Trabajar así te ahorrará tiempo en el futuro y te contextualizará apenas comienzas a revisar el contenido de tu entrevista.
 
Si no puedes verlo, sé breve. A veces, por temas de distancias o de horarios no es posible entrevistar a alguien en persona o cara a cara. Ya sea por barreras tecnológicas, o porque alguien no se siente cómodo compartiendo su cotidianidad a través de una videollamada, se hace imposible ver qué cara está poniendo ante una preguntas o cómo manotea para explicarse mejor, de ahí que sea recomendable hacer preguntas concretas, precisas, claras cuando se está entrevistando a alguien por teléfono. Si cada pregunta que haces requiere explicación perderás la concentración de tu interlocutor, que muy probablemente comenzará a pasear su mirada por la habitación al no tenerte al frente. Muchas personas se aburren al hablar por teléfono. A veces lo asocian con perder el tiempo y si no te las arreglas para mantenerlo interesado es posible que te dé respuestas de calidad pobre.
 
Si temes que te pase algo parecido prueba cerrando los ojos, eso te ayudará a concentrarte más en lo que la persona te está diciendo, de ese modo tu mente bailará menos y estará lista para captar pequeñas inflexiones de voz que te dan pistas acerca de cuándo intervenir, profundizar o pasar al siguiente tema.
 
Suficiente por hoy. Espero que estas recomendaciones te sirvan para desenvolverte con más seguridad la próxima vez que entrevistes a alguien. Mi siguiente entrada, ya en remojo te dará algunas ideas para adentrarte en el mundo de la radio aficionada sin muchos tropiezos y comienzo a sospechar que habrá dos partes.

jueves, febrero 28, 2013

Cómo crear contenidos de calidad: Consejos para hacer podcasts

Se acabó febrero y no alcancé a preparar el tema de cómo hacer podcasts, sin embargo me encontré con un par de herramientas, hechas por un locutor profesional de las que ya estoy aprendiendo. Son estas:
 
 
Les quedo debiendo mis consejos acerca de cómo hacer podcasts tipo aficionado, pero les daré “ñapa” porque en la entrada anterior olvidé incluir un par de consejos para hacer entrevistas de calidad, así que los desarrollaré en la siguiente entrega.
 
Hasta marzo.

jueves, enero 31, 2013

Cómo crear contenidos de calidad: Guía para hacer entrevistas

Las horas de experiencia que he acumulado entrevistando a niñas de 3 años, vicepresidentes de empresas, obreros de construcción, calvos interesantes, etc. me convencieron de que tengo lo necesario para escribir una guía para hacer entrevistas. Ojalá las siguientes líneas te hagan más suave tu aprendizaje.
 
retrato de sarah palin
david_shankbone
 
 
Si no eres idiota finge serlo detrás de una sonrisa. Parte de mi experiencia como entrevistadora viene de hacer entrevistas en profundidad para estudios de mercados, por eso conozco de cerca el tedio que produce hacer la misma pregunta 34 veces o más.
 
Cuando trabajaba en una investigación tenía que asegurarme de no contaminar los resultados, por eso no podía dar pistas acerca de las respuestas que ya había oído ni insinuar lo que me habían dicho otros entrevistados, así, me veía obligada a renovar mi sonrisa cada vez que un médico ─durante mucho tiempo trabajé para la industria farmacéutica─ me decía con leves modificaciones lo mismo que habían respondido los 33 que había entrevistado antes.

En general me tocaron personas amables, aprendí a disimular bostezos y entendí que cuando un entrevistado comienza a comportarse como un cretino te da el derecho de vocalizar en exceso, dejándole claro que si quiere ser grosero tú también puedes jugar ese juego pero en francés, o sea sin decir ni una sola grosería.
 
El propósito de las entrevistas suele ser saber más acerca de un tema o conocer la opinión de alguien, por lo que el entrevistador pasa a ser una herramienta, casi una excusa para que el otro hable, para que exhiba lo que sabe o piensa acerca del tema en cuestión, por eso no queda bien estar interrumpiéndolo cada tres palabras para soltar perlas de sabiduría propia.
 
Así seas un experto en la materia que estás tocando durante la entrevista el objetivo no es hacerte ver como un sabiondo sino como alguien que sirve de puente, de intérprete entre una autoridad en un tema específico y tu audiencia, que luego de exponerse al contenido que generas aprenderá algo nuevo y tendrá más elementos para formar su propio criterio.
 
primer plano de pavo real con la cola extendida
rappensuncle

Si lo que te interesa es pavonearte no hagas una entrevista, mejor graba un monólogo. Cada vez que veo o escucho una entrevista en la que el entrevistador aficionado interrumpe al invitado en medio de una frase, para incluir una anécdota personal, nacen en mí ganas irresistibles de ahorcar. Quizás sea porque poco a poco ha echado raíces en mí aquel consejo de Homero Alsina Thevenet que sugiere investigar tanto como sea posible y luego desaparecer.
 
Cuando buscas a una persona para entrevistarla partes del supuesto de que sus palabras son valiosas y por lo tanto pueden sumarle al asunto que te ocupa. Si lo que quieres es un interlocutor para mostrar tus grandiosas cualidades mejor escribe las preguntas que adorarías que te hicieran y pídele a un amigo que haga las veces de entrevistador. Luego siéntate a conversar con él. Aunque no es un recurso que me atraiga mucho es válido si buscas presentarte como una autoridad en tu área de negocios, además esta modalidad le da dinamismo a la información, mas no te engañes, estarás más cerca de los publirreportajes que de la entrevista.
 
primer plano de mujer joven tapándose la boca con la mano y los ojos cerrados
Glamlife-studentportal

Nada como la práctica para calmar los nervios. En condiciones ideales una entrevista se hace con tiempo suficiente para leer el cuestionario, imaginar cuáles pueden ser las respuestas del entrevistado y, a su vez, las repreguntas espontáneas que pueden surgir durante el encuentro, sin embargo sabes bien que este mundo tiene de todo pero lo ideal se encuentra en cantidades más bien escasas. Alguna vez, entrevistando a un ginecólogo, pregunté algo realmente estúpido, dado el contexto: ¿Cuántos hombres atiende usted al mes?, el buen hombre me sonrió y se quedó en silencio, dándome tiempo para que descubriera mi error, me riera de mí misma y retomara el cuestionario con menos ansiedad.
 
Ya sea que pienses hacer una serie de entrevistas, usando el mismo cuestionario con todos los entrevistados, o que planees hacer varias entrevistas de temas distintos la práctica no te hará daño. Una vez que termines el cuestionario llama a alguien de tu confianza para improvisar una sesión de práctica. Al final pídele retroalimentación puntual, pregúntale qué te salió bien y qué mal, si entendió las preguntas y si cree que exploraste todos los puntos relevantes. Este ejercicio sólo será posible si tu amigo tiene una idea mediana del tema en cuestión, pero si no es así tampoco descartes su apoyo, todavía podrá ayudarte a evaluar la claridad de tus intervenciones y a acumular horas de experiencia, que valorarás cuando tengas al frente al entrevistado real.
 
caricatura ambientada en el siglo xix de un hombre dando un discurso
perpetualplum

La entrevista no es un monólogo. No, tampoco del entrevistado. Eliges a una persona para entrevistarla sobre la base de lo que sabe o del punto de vista privilegiado que tiene. Llamas a un experto para que te cuente un poco de todo lo que domina o a alguien influyente gracias al modo brillante en el que maneja sus relaciones sociales. Buscas a ese sujeto que te dará una perspectiva nueva, alguien que además puede tener un ego enorme.
 
Algunas veces, cuando oigo radio, soy solidaria con el periodista que debe entrevistar a un político o a un gerente de mercadeo de una empresa, pareciera que si entrevistas una vez a uno de estos personajes ya los entrevistaste para siempre, sin embargo muchos de ellos insisten en repetir hasta el cansancio lo mismo que les has oído decir demasiadas veces, justo en esos momentos tu deber sagrado es interrumpirlos.
 
El entrevistado no tiene la obligación de tener mesura, pues siendo el centro de atención del momento cree que lo mejor que puede hacer es aprovecharse de esa exposición mediática mostrando su mejor cara, a su vez el deber de quien hace las preguntas y lo obliga a pensar más allá de su zona de confort es evitar que el agua se salga de su curso. Si uno de los objetivos de tu entrevista es, por decir algo, enterarte de cómo se monta una exposición de arte contemporáneo los detalles acerca de quién la patrocina pasan a ser irrelevantes, aunque tu interlocutor crea que la entrevista es un espacio idóneo para hacer quedar bien al mecenas de turno.

A esta altura es muy probable que te preguntes cómo carajos sé cuándo interrumpir a un entrevistado o cuándo dejarlo hablar. La respuesta toma tiempo. Tener un criterio formado a base de contacto con lecturas diversas y con culturas que no te resultan familiares es clave para discernir si alzar la voz o llamar al otro por su nombre es o no lo adecuado. No seré yo quien te diga que calles a alguien cada vez que comienza a hablar de su infancia, eso lo harán tus objetivos. Si tienes una idea clara de lo que quieres lograr con la entrevista sabrás si esa anécdota acerca de Pachito, su perro fiel es o no relevante para el contenido que estás generando.
 
mujer contándole un secreto a otra
Jason Hargrove

Dime cosas lindas. Buscaste a una persona en particular para que te hablara de un tema que te interesa, tienes claro que sabe más que tú del asunto y estás dispuesto a escuchar con paciencia lo que tiene para decir pero ¿ya te preparaste para ser un interlocutor competente? Una entrevista sale bien si además de concentrarte en las preguntas, en las respuestas y en los detalles que van surgiendo te preparas para hacer sentir cómodo al entrevistado.
 
Si administras un negocio muy especializado, por ejemplo fabricas telas para hacer uniformes de deportistas de alto rendimiento, es probable que casi nunca te encuentres, de casualidad, con alguien que se dedica a lo mismo que tú. Recuerda lo que sientes cuando otra persona te habla en tu jerga, cuando menciona esos términos que pocos conocen y que muchos confunden ¿cómo te sientes cuando eso pasa? El entrevistado va a recibirte con mucha más amabilidad y vas a inspirarle más respeto si le demuestras que sabes de lo que hablas, que no lo escogiste a dedo para llenar una entrada más de tu blog o para quitar un espacio en blanco que te sobraba en tu sitio web.
 
Otra ventaja de preparar con antelación el tema del cual hablarás con tu entrevistado es que te permitirá armar un cuestionario robusto, que te guiará en la consecución de los datos que crees importantes, además te servirá de brújula en esas aguas que te son desconocidas, por eso un cuestionario exhaustivo nunca sobra. Es mejor que tengas preguntas extra en caso de que tu interlocutor sea muy concreto, también es conveniente que calcules bien el tiempo, para eso ten en cuenta que en promedio una pregunta tarda en responderse entre dos y tres minutos si gira alrededor de un tema que una persona promedio podría comprender sin mayores explicaciones. Si en cambio quieres meterte en el terreno de la divulgación científica o en el de la maquinaria necesaria para construir presas ese tiempo puede multiplicarse.
 
graffitti
Alex Pepperhill

Las preguntas, como las cabezas, son más interesantes cuando están abiertas. Como este no es un texto “formal” acerca de cómo hacer entrevistas sólo te diré que existen dos clases de preguntas: 1─Abiertas, en las que el entrevistado puede responder como se le venga en gana y 2─Cerradas, en las que le reduces las posibilidades al interlocutor para que no hable mucho ni se ponga demasiado imaginativo, de este tipo hay muchas variaciones pero no entraré en detalles porque no te estoy dando una clase ni me pagaste para que te dictara una conferencia del tema. En este orden de ideas es importante que uses estos dos tipos de preguntas para armar tu cuestionario.
 
Cuando estés escribiendo lo que quieres preguntar no te detengas a ver qué pregunta va en qué objetivo, suéltate, deja que tu curiosidad te guíe y escribe como si un niño preguntón te hubiese poseído. Después, cuando tengas unas 20, 30; eso dependiendo de qué tan larga quieras que sea tu entrevista, detente a pensar cómo puedes agruparlas, a qué objetivos o subtemas están respondiendo o qué te están ayudando a entender. Proceder de este modo te hará más fácil darle estructura al encuentro y te servirá de pista para saber cuáles son los temas blandos, con los que arrancas y cuáles los duros, o los que dejas al final, en caso de que el entrevistado se incomode y quiera irse pronto porque lo tocaste donde le dolía.
 
tortuga caminando en camino de arena
zoutedrop

El fuego lento no es bueno sólo para que los alimentos se llenen de sabor, también es útil cuando quieres llegar de modo paulatino a un punto fuerte. Ya lo dije en el punto anterior pero lo voy a repetir y a extender un poco acá. De las entrevistas de selección de personal aprendí que es más fácil ganarse la confianza del entrevistado si comienzas haciéndole preguntas que lo hacen sentirse poderoso, ganador y competente, con ese terreno andado es más sencillo avanzar hasta acorralarlo y preguntarle por sus características más oscuras.
 
Es claro que si conoces a alguien y de entrada le preguntas cuáles son sus peores defectos o cuáles han sido sus momentos más bajos difícilmente querrá seguir adelante con la conversación. Es posible que comience a sospechar que más adelante le preguntarás si ha cometido un crimen o cuál fue la peor forma en la que decepcionó a alguien y, si no tiene un sentido de lo sexy completamente retorcido, lo más probable es que se aleje en busca de compañía más grata. Con las entrevistas pasa lo mismo. Un cuestionario balanceado se arma con preguntas generales, en las que el entrevistado cuenta un poco quién es, cómo ha sido su trayectoria y luego ilumina a la audiencia con esas claves que no todos conocen. A veces para que dé lo mejor de sí es necesario presionarlo, hacerle preguntas extrañas o insólitas, las que no espera, las que no vienen en los manuales de relaciones públicas, esas a mi juicio son las más interesantes, por eso me gusta dejarlas para el final, para cuando cree que ya todo salió bien y no habrá ninguna otra sacudida. En cualquier caso nunca me comporto como policía malo en medio de un interrogatorio porque sé que con las palabras y la actitud adecuada consigo más que con la intimidación.
 
Espero que estas indicaciones te sirvan cuando estés rompiéndote la cabeza acerca de qué escribir para tu blog, cómo producir un video o grabar un podcast nuevo para tu sitio web; a propósito de estos recursos mis siguientes entradas serán guías simples, basadas en mi experiencia, acerca de cómo puedes aprovechar los recursos gratuitos que hay en la red para generar piezas que no caigan en el olvido o que se sumen a los terabytes de información insulsa que llenan la red.
 
Si tienes alguna duda acerca de este u otros temas, o quieres hacerme una sugerencia recuerda que la sección de comentarios está hecha para ello. Hasta el próximo mes.
 
Escuadrones de la muerte: Escuela francesa
Cuando le pedí un autógrafo a Leila Guerriero me dijo que vale la pena leer a María Moreno, aún no lo hago pero vivo enamorada de los textos de la cronista, por lo tanto confío en sus consejos.

lunes, diciembre 31, 2012

Cómo crear contenidos de alta calidad: 5 formas de revisarlos

Hoy quiero contarte algunas formas de revisión de textos que pueden ayudarte a lograr resultados más claros y limpios, ya que navegar, quizás demasiado, leer sin mesura y tener combates encarnizados y constantes con ideas rebeldes me ha enseñado a detectar contenidos de alta calidad.
 
dibujo de hombre cabizbajo sumido en sus pensamientos
 
¿Qué es lo que quiero decir? En mi faceta de redactora la exigencia en cuanto a investigación es mínima, teniendo en cuenta todas las ventajas que da Internet, por lo tanto responder esta pregunta es sencillo. El cliente dice “quiero hablar de nuestras soluciones financieras de modo menos técnico” y yo entiendo “explicar con palabras comunes cómo funciona un crédito bancario”, otro cliente dice “necesitamos recetas prácticas” entonces pienso “evitar las que incluyen marinar ingredientes de un día para otro”; más cuando se trata de mis “hijitos”, cuando soy yo la que tiene que hacer todos los papeles (clienta, ejecutiva de cuenta, editora, jefa de redacción, diagramadora, etc.) todo se complica. Escribir acerca de un tema que te gusta no siempre es un campo de lavanda en primavera, muchas veces se parece más a descubrir una especie nueva en la zona más inexplorada de la selva amazónica, incluidas sanguijuelas y medias húmedas permanentemente. Por fortuna existe el fuego.

Del mismo modo en que los exploradores recorridos y valientes se preparan bien antes de comenzar una travesía, tú puedes llenarte de herramientas para salir de apuros cuando parezca que uno de tus textos no tiene salida. Una verdad que se dice poco es que para escribir una pieza convincente es necesario reescribir mucho, a veces todo el documento y la tortura, dolorosa pero necesaria, comienza con una lectura silenciosa.

Cuando todo va mal, cuando el cielo o la hoja se oscurece amenazando con tormenta lo mejor es detenerse, leer mentalmente, para hacer inventario de daños, e invocar la pregunta del comienzo de esta sección. No se trata de un método infalible empero trae luz cuando la confusión viene de líneas que deambulan sin saber dónde está el norte o de qué mente salieron.
 



ilustración de mujer mayor tejiendo su propio vestido
HikingArtist.com

Tras tomar aire con profundidad y contar hasta diez o tu número favorito, lo que sigue es apuntar aparte, ojalá en un lugar desde el cual no puedas ver el desastre inicial, las ideas que quieres usar. Las sueltas sin peros ni prejuicios ni estética, no buscas armonía sino claridad acerca del qué, el cómo vendrá luego.

Una vez el texto se desenreda y gana forma puedes pasar a la etapa del descanso.
 
No sólo algunas recetas se benefician de un buen reposo. Este paso también puede hacerles mucho bien a tus escritos. En la película Finding Forrester (2000), William, el escritor profesional, anima a Jamal, el aprendiz, para que escriba convulsivamente, sin contención alguna, confiando en que de ese modo quebrará los prejuicios y miedos que lo detienen. Las líneas que resultan después de una sesión intensa de escritura se parecen a una mina de oro: en el conjunto hay vetas valiosas pero también roca brusca que no hará parte del lingote que se fundirá al final. El momento inicial, ese que muchos escritores describen como un fenómeno sobrenatural, en el que la inspiración los posee debe ser respetado, es más, debe ser honrado por lo que interrumpir el flujo de ideas que le dan forma se acerca a la herejía.

Es sumamente difícil escribir, editar y corregir al mismo tiempo. Estas tres etapas del proceso creativo necesitan momentos y disposiciones distintas que es más fácil propiciar si están separadas temporalmente.

Una vez se termina un texto, con la consciencia plena de que es apenas la primera versión de la pieza buscada, se hace más sencillo tomar distancia psicológica de la misma. En este punto es aconsejable cambiar radicalmente de actividad. Mis alternativas favoritas, por ejemplo son las faenas domésticas. Nada como lavar platos sucios para cambiar la sintonía que alcancé durante unas horas de escritura casiautomática. El espacio que abro entre la creación inicial y las revisiones me lleva con ojos frescos a las frases que en otro momento sentía como carne de mi carne, esa que me negaba a cortar porque era perfecta y tenía que estar allí.

Retomar un texto minutos, horas o días después de haberlo escrito entrega un punto de vista que le suma valor. Llegar a las líneas escritas cuando en el pasado inmediato se han tenido pensamientos lejanos al tema central facilita la búsqueda de secciones confusas y su cambio por otras más acertadas. En aquellos casos en que sea difícil entregarle el texto a alguien de confianza, la táctica de leerlo tiempo después de haberlo terminado es muy ventajosa, porque te da esa sensación de ser un poco ajeno y menos subjetivo frente a la calidad y el contenido.
 

silla vacía en la playa
c e d e r

 
Si yo no fuera yo, ¿entendería lo que escribí? Esta pregunta que parece menor es crucial al revisar un artículo, así como lo es que, de ser necesario, el cirujano que te opere no sea familiar tuyo.

La siguiente creencia está muy extendida: si yo entiendo el tema del que estoy escribiendo, quienes me leen también lo harán. Arrastramos una tendencia fuerte en demasía hacia el antropocentrismo. Mis condiciones son las de todo el mundo, todo el mundo, así, con énfasis. Por eso al acercarnos a un tema dejamos que la jerga, los dichos y las costumbres locales se arrastren hasta nuestros párrafos cuando, por ejemplo estamos escribiendo contenido para un blog que tiene su audiencia más numerosa en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

Al escribir es absolutamente necesario tener claridad acerca de quienes lo leerán, de lo contrario se corre el riesgo de usar términos inadecuados ─por complejos o por ofensivamente sencillos─ haciendo el mensaje tedioso o inútil.

Al leer y releer un texto es aconsejable que te pongas idea por idea en la silla del lector tipo, preguntándote si estás entregando toda la información requerida para que comprenda lo que quieres decirle, así detectarás los lugares oscuros o las necesidades de remitir a referencias o enlaces externos para que pueda profundizar en determinado punto, o para que comprenda con integridad el pensamiento que pretendes transmitir.
 

primer plano de micrófono hecho de metal
jlaytarts2090

 
Las palabras pronunciadas en voz alta suenan distinto. Recuerda la última vez que tuviste que oír tu voz grabada. Un amigo tuyo te pidió ayuda para un proyecto personal, el resultado fue un video que luego subió a Youtube y que le gustó a muchas personas. El tema ya lo olvidaste, lo que sigue apareciendo en tu cabeza es esa voz extraña, imperfecta y que a pesar de salir de tu boca no es la misma que oyes cuando hablas.

Todos hemos vivido esta experiencia; nos sorprendemos cuando oímos por primera vez el registro sonoro de nuestra voz. En general no nos gusta y nos negamos a creer que así nos oyen los demás todo el tiempo. Algo similar pasa con los párrafos que escribimos.

La información que aloja Internet crece hora tras hora de un modo frenético. Seguirle el paso es imposible, de ahí que busquemos alternativas para revisar y clasificar sin demoras el contenido al que nos exponemos. Leer transversalmente o en F, como diría Jakob Nielsen, se ha convertido en un hábito, uno que sin darnos cuenta llevamos a otros lugares.

Al escribir acerca de un tema es frecuente que la primera revisión se haga leyendo mentalmente, es más, si no se tiene consciencia de que un texto suena de un modo dentro de la cabeza y de otro fuera de ella se comete rápidamente el error de dejar pasar detalles desagradables que sólo se descubren meses, años después al releer la pieza o, si se tiene la fortuna de contar con lectores proactivos y despiertos, cuando comienzan a aparecer los comentarios señalando las inconsistencias.

Es curioso ver cómo en el pasado, cuando modificar un error en un libro era más dispendioso, se prestaba más atención a la corrección de erratas, en cambio ahora, que un par de clics son suficientes para poner una tilde o borrar una s sobrante parece que vivimos en el reino de los defectos de la digitación y de la redacción mediocre. Debilidades como éstas, son justamente las que puedes evitar leyendo en voz alta un texto que acabas de escribir.

El ejercicio de darles vida con sonidos claros a las ideas que se acaban de ordenar ayuda a mejorar la puntuación y, por ende, el ritmo. Hacer las pausas marcadas por las comas, los guiones o los paréntesis te da una perspectiva nueva, acercándote al modo en que tu lector lo percibirá. En voz alta las redundancias y las rimas no buscadas se hacen evidentes, además se pone a prueba la claridad con la que se expone un pensamiento. Explicar un tema que conoces de cerca no asegura que quien te lee por primera vez lo comprenda de un modo diáfano. La lectura en voz alta, pausada y rítmica, es una prueba a la eficiencia de la composición, que busca transmitir, sin tropiezos, una idea de una mente a otra.

 

Es la primera vez que lo dejo con alguien más. Por favor cuídalo bien. Lo confieso: no soy fanática de este punto pero confieso también que cuando he encontrado voces amorosas y con criterio, dispuestas a darme retroalimentación acerca de mis escritos las he escuchado y, con el tiempo, les he hallado la razón.

La principal dificultad que se encuentra al dar a un tercero un texto propio para que sea evaluado es el vínculo emocional. He comprobado cómo aceptar críticas acerca de los artículos que escribo por contrato es mucho más fácil que hacerlo cuando se trata de un cuento o de una columna que nadie me encargó, algo que escribí por gusto, empero incluso en esos casos es conveniente prestar atención a opiniones externas si la meta es elevar la calidad de un escrito.

El objetivo de esta entrada no es la definición de piezas artísticas y técnicas sino cómo revisar un texto para lograr un resultado que, luego de unos meses, con suerte años, no te haga sentir vergüenza al releerlo, por eso cerraré con este planteamiento: si tienes a alguien que pueda y quiera leer tus piezas pídele por favor que las revise. Siempre es mejor recibir críticas de quien lo hace bienintencionadamente y a solicitud, que oírlas, o leerlas, cuando vienen de alguien desocupado y rencoroso. Si además tu crítico elegido es alguien que admiras estás en el cielo.
 
Sé que aún tengo pendiente una entrega acerca de cómo lograr buenas entrevistas pero a propósito de algunas que pienso hacer, particularmente para este blog, vengo trabajando en el tema, así que pronto vendrá.
El ícono usado en las citas fue diseñado por Eugen Buzuk.

lunes, noviembre 26, 2012

¿Cómo crear contenido para Internet?, la pregunta eterna

Uno podría creer que al ser una pregunta tan frecuente hay muchísima información al respecto, mas lo cierto es que las respuestas que se dan suelen ser repetitivas, diplomáticas en demasía o refritos de artículos pensados para administradores gringos de sitios web, por eso decidí armar mi propia lista basada en mi experiencia completamente latina.

Pareja de artistas posando blanco y negro
Foto de Lorna Newman & Danielle Geraghty

escultura hecha a partir de basura y sombras
Una de las obras de Tim Noble y Sue Webster.

Recuerda que la basura está llena de inspiración. Tim Noble y Sue Webster ya demostraron que la basura es mucho más que un montón de desperdicios. Yo, hace un tiempo, sorprendida por la ejecución pobrísima que se hizo del tema del capital sexual, en el blog de una celebridad de Twitter (¿?), me animé a hacer mi propia versión. No sólo me divertí muchísimo investigando sino que puse a prueba mi tolerancia frente a opiniones que al presente difieren con las mías. Ahora miro atrás y me siento orgullosa de la calidad del resultado que logré.

Si no sabes de qué escribir o tienes el tema elegido pero no sabes por dónde comenzar busca a alguien que haya escrito acerca de él, luego piensa cómo podrías mejorar el abordaje. Hazte preguntas del tipo ¿verificó sus datos?, ¿dijo todo lo que se podía al respecto?, ¿enseña algo nuevo o sólo usó el tema como excusa para pavonearse? Las respuestas te darán luces acerca de cómo mejorar el contenido al tiempo que producirás para tu sitio una pieza fresca y pertinente.

captura de pantalla de yahoo respuestas

Yahoo! Respuestas o los foros de Enfemenino.com están llenos de líneas de partida. Cuando comencé con mi blog de interpretación de sueños y nadie me conocía por tratar este tema usé estos dos lugares para encontrar materias primas. 

Mientras los buscadores me detectaban y la gente comenzaba a dejarme sus viajes nocturnos más inquietantes, iba a esos lugares, copiaba el sueño y lo interpretaba en mi blog, luego le enviaba una respuesta al soñador diciéndole que su interpretación estaba disponible en mi sitio. Aunque esta práctica es penalizada por sitios como enfemenino.com porque la lee como spam, pero que no tienen ningún problema en usar tu dirección de correo para enviarte publicidad no solicitada, es útil como motivación inicial. 

Si tu especialidad es, por ejemplo, el buceo y tienes un sitio en donde promueves los cursos que dictas y los accesorios para esta práctica busca foros que hablen del tema, enfócate en preguntas que nadie haya respondido o que tengan respuestas pobres y comienza a producir tus videos, podcasts o entradas según hayas elegido la forma en que entregarás tu contenido. Verás que a más de uno le resulta útil lo que dices y poco a poco te conocerán en la red por ser un especialista en ese rubro particular.

captura de pantalla de herramienta palabras clave adwords

La herramienta para palabras clave de Adwords es gratuita y no muerde. Adwords es conocido sobre todo por su utilidad para anunciar en internet, sin embargo tiene otras alternativas que pueden ser usadas para generar contenido. Entra con tu cuenta de correo electrónico y busca la sección “Herramientas y Análisis”, en el menú que se despliega haz clic en “Herramienta para palabras clave” y llena todos los espacios con las ideas que tienes en mente. Anímate a filtrar los resultados por país e idioma si te interesa un mercado o audiencia que puedes ubicar geográficamente. 

Al revisar los números concéntrate en las búsquedas que tienen números más altos a nivel local o global, según tus preferencias, y comienza a producir contenidos relacionados con ellas, de ese modo te aseguras de estar hablando de temas que le interesan a las cabezas que están allá afuera.

dibujo a blanco y negro de troll halando una vaca por la cola

Que los comentadores ignorantes y desocupados sean tus musas inspiradoras, eso te deseo. Comencé a publicar en blogs por curiosidad, luego descubrí los lados oscuros de esta práctica, entre ellos las críticas viscerales e infundadas.

Entre los escritores se mira con desagrado la figura del crítico literario, ese personaje que se dedica a diseccionar el trabajo ajeno sin producir, muchas veces, nada propio, nada íntimo, nada personal y destilado. Quienes publicamos nuestros trabajos en internet tenemos a muchos, al menos una decena de remedos de críticos anónimos, dispuestos a desmenuzar las ocurrencias  de quien firma con regularidad las entradas de un blog. De tanto en tanto aparece algún visitante, con ínfulas de académico o asesor profesional, dando consejos o diciendo con soberbia cómo debería ser escrito tal artículo, en esos casos recomiendo usar la irritación para producir contenidos de alta calidad.

Supongamos que el fulano o la fulana critíca la falta de imaginación de los diseñadores de trajes de buceo, afirmando “se creerán muy elegantes y por eso sólo los hacen en negro para sentirse muy formales”. Querida/o propietaria/o de tienda especializada en este tema: No lo mencione, no le responda, no le avise que escribió un artículo espectacular explicando las características de los materiales de los trajes para bucear y la historia que las produjo, eso sería darle demasiada importancia al troll, además de ser un desgaste innecesario cuando la meta es producir videos, audios o infografías con contenidos atractivos para los clientes potenciales.

libreta moleskine semiabierta con un portaminas rosa en medio de sus páginas
boellstiftung
Nunca vayas a una fiesta sin la compañía de tu libreta. La libreta es sólo uno de mis artículos favoritos para apuntar ideas que terminarán en mi cuenta de Twitter o alimentando a mis blogs en forma de producciones más extensas, sin embargo sé que se necesita crear el hábito para que se haga automático, por eso te propongo otro acercamiento.

Recuerda la última vez que fuiste a una reunión informal o a una comida en la que conociste gente nueva, después arma una lista de las preguntas que te hicieron una y otra vez. Respóndelas de forma completa, sencilla y práctica pero luciéndote, así demostrarás porqué eres un/a experto/a en tu materia.

Sin importar si trabajas en un banco o si lo tuyo es la ingeniería de sonido siempre habrá cosas que los demás quieren saber acerca de los trabajos de otras personas, no por nada Discovery Channel decidió producir su serie de documentales ¿Cómo lo hacen?

pajaritos tipo twitter contando y escuchando un secreto
Artedesigner.lv

“¿Qué opina del artículo que leyó?”, era una pregunta frecuente  cuando estudiaba psicología, una que mis compañeras “más brillantes” respondían recitando de memoria lo que el autor había expuesto. Mientras, yo me aburría sin remedio.

Realmente no creo que todas las opiniones merezcan ser escuchadas, menos cuando no tienen fundamento. ¿Te parezco nazi?, entonces puedes tratar de convencerme, en el espacio de los comentarios, porqué es tan importante prestarle toda la atención del mundo a la vecina cuando te habla de las grandísimas ventajas de preparar ensaladas con pepinos, si no le preguntaste nada al respecto.

A través de los medios masivos de comunicación se nos ha hecho creer que los gustos acerca de la comida o la ropa son más importantes que la elección del gobierno o la ejecución del presupuesto nacional. Soy de las que prefieren mandar al diablo a los demás cuando quieren decirme cómo debo vivir, más si lo que hago no los afecta negativamente. Una cosa es que alguien venga a contarme qué opina acerca de los alimentos transgénicos después de haber leído al respecto varios artículos y otra, muy distinta, que venga a enumerarme las razones que justifican su decisión de hacer la dieta de la piña y no la de las proteínas.

Los blogs personales, sin importar si entregan contenido en formatos de audio, video o texto son lugares perfectos para hacer catarsis, para contarles a todos tus amigos las crueles desgracias que el mundo te hace vivir ─porque siempre hay cosas peores que morir de hambre y de sed en el África─, sin embargo cuando se trata de generar artículos o series útiles para un sector de la población, las apreciaciones personales pasan a un segundo plano; se cede el protagonismo para que lo asuma la esencia del negocio o el tema que nos interesa profundizar.

Si buscas ser una figura de autoridad en la materia que más dominas centra tu atención en las reflexiones que le suman valor al artículo, la conferencia o el documental que te gustó. El hecho de opinar basándote en la información que obtuviste le dará otro nivel a tus palabras y desarrollará tu criterio profesional, además si sólo mencionas al autor de las ideas que inspiró las tuyas le estás diciendo a tus lectores, oyentes o televidentes “aquél piensa lindo y mucho mejor que yo, vayan a verlo porque sólo voy a repetir lo que él dijo” Realmente ¿es eso lo que buscas?

Dalai Lama junto a un traductor
Wolfgang H. Wögerer
Que la traducción sea tu último recurso. No voy a decir que nunca lo he hecho porque estaría mintiendo descaradamente, mas sí es cierto que lo evito, por todos los medios. No me gusta traducir porque confío en el conocimiento que tienen mis lectores del inglés. Los angloparlantes y puntualmente los gringos son unos monstruos a la hora de escribir, filmar, grabar audio, etc., por eso no es casualidad que casi todos los temas tengan un artículo en inglés hablando de ellos. Sería un poco ─mejor un mucho─ hipócrita andar quejándonos porque “no hay nada en español”. La responsabilidad es nuestra.

Sé bien que mis artículos son pesados, a veces por el lenguaje, a veces por la extensión y por eso me esfuerzo tanto como puedo por hacerlos digeribles (los divido, busco frases ingeniosas y que sean fáciles de recordar para los subtítulos y los ilustro), empero ─¿ves?, acá va otra palabra poco usada─ creo que es una ofensa esperar que el lector, asiduo o frecuente, no tenga habilidades que son necesarias para sobrevivir en nuestra época. Si quieres avanzar en la creación de contenidos para blogs u otro tipo de sitios web vas a tener que aprender a leer en inglés. Si no lo sabes mejor comienza a aprender ya. La mayoría de la información acerca de estos temas está en ese idioma y se produce a una velocidad de vértigo.

Flaco favor le hago a los consultantes de los asuntos que toco acá bajando el nivel al de los televidentes de los videos más vistos en YouTube, cuando lo que busco es entregar recursos que sirvan a los interesados en generar contenidos de calidad.

Para mí las traducciones sólo se justifican cuando se hacen pensando en sectores poblacionales muy desprotegidos que se pueden beneficiar muchísimo con el material traducido, por ejemplo si se trata de llevarle a una comunidad con nulo acceso a internet un manual avanzado de técnicas de permacultura. Si el caso no es uno parecido es preferible traducir unas pocas frases de varios artículos para crear una lista de recomendados.

un hombre entrevista a otro con una grabadora de audio
Quistnix
Si la competencia te da miedo, encárala. Sería muy ingenuo creer que eres el único que sabe de paracaidismo, pero sería todavía más cándido, incluso estúpido, esperar que tu audiencia crea que sólo tú sabes todo lo que se puede acerca del tema.

Las entrevistas son un recurso que se usa poco pero que, adoptado de un modo competente, puede servir como cuna de contenidos deseables.

Está claro que tu objetivo es sobresalir entre las opciones que tiene tu audiencia o tu mercado ideal, del mismo modo que es evidente que no buscas promocionar los servicios o productos de tus competidores, sin embargo hay formas más o menos inteligentes de mencionar a la competencia.

Busca a las personas que estén haciendo avances, investigaciones o que innoven de formas divertidas en ese campo que te apasiona. Encuentra un/a mentor/a y pregúntale todo lo que quieres saber acerca de cómo llegó a un lugar de influencia. Usa tu curiosidad como la aliada que te ayudará a excavar en el conocimiento de alguien con mucha experiencia en tu terreno. Esas preguntas que harás producirán respuestas que no sólo te enseñarán sino que despejarán dudas que otros también tienen.

Ya que estoy en el tema de las entrevistas te cuento acerca de la idea que tengo para mi próxima entrada, se llamará claves para hacer entrevistas competentes, o algo así. Basada en la experiencia de 5 años que acumulé investigando mercados a tiempo completo, te contaré algunas pautas que es muy importante tener para que esta herramienta juegue a tu favor cuando estás planeando la producción de contenidos para tu blog o tu sitio web. 

viernes, noviembre 16, 2012

Tienes 5 segundos de Juan Carlos Camus, reseña


Comentarios acerca del contenido de este libro que se centra en el desarrollo de proyectos digitales a través del Modelo Margarita.

Una versión de este texto puede ser bajada de aquí: http://tienes5segundos.cl/libro/


miércoles, octubre 31, 2012

Porqué dejo de publicar en Kienyke


Dejé reposar el sinsabor que me causó el despido de Daniel Pardo con la esperanza de que pasara, de que se convirtiera en otra cosa, y sí, se transformó en una incomodidad que no podía ignorar: seguir publicando mis columnas en Kienyke me hace sentir que no soy periodista.

Porque nunca hablo de política = corporaciones

Salvo por una columna que publiqué hace no sé cuánto, después de ver un debate entre dos candidatos a la alcaldía de Bogotá, que también me dejó verborreica  y amargada, evado la política tanto como puedo. Antes incluso votaba creyendo que con eso resolvía algo, ahora que tengo cada vez más claro que los países son sólo fincas inmensas de terratenientes con intereses desfondados me importa un pito el sufragio. El tiempo y el análisis me han mostrado que los políticos todos, son títeres pagados, que el mundo está hecho para que los borregos se mantengan en fila india sin protestar, ojalá también sin Internet para que no puedan hacer mucho escándalo cuando les cortan el cuello.

En Colombia, según he visto a mi alrededor, la política es una herramienta multipropósito. Si por ejemplo quieres ser reconocida como líder de opinión y necesitas un tema polémico para ganar notoriedad, basta con sentarte a leer las noticias más controversiales de este tópico, escribir luego una columna en un medio más o menos leído y poco tiempo después tendrás a defensores y detractores mencionándote por todas partes, redes sociales incluidas por supuesto, lo que poco a poco popularizará tu marca. La política es un altavoz que te hace ver como un opinador profesional más serio que aquel que usa el sexo como elemento de difusión. Empero yo aspiro a ser una periodista seria, es más quiero ser cronista, por lo tanto no me conformo con escribir acerca de lo que está de moda ni de lo que la mayoría de la gente quiere leer.

Más meditación menos masturbación

Hace mucho dejé de creer que hablando de política se iba a arreglar algo. Ahora creo que lo mejor es influir en el pedacito que me toca y en los que tengo inmediatamente cerca. Creo que se logra más meditando y siendo conscientes, sanando las heridas propias, combatiendo los demonios íntimos y contagiando a los cercanos con ese bienestar. Hablar de política para mí se parece más a una sesión masturbatoria colectiva en la que todos se pelean por ver quién tiene los genitales más grandes y quién eyacula más lejos, porque ya somos todos tan vulgares que no nos basta con hacer de las deposiciones matinales un ejercicio social. Acá la exhibición se basa en el tamaño de los cerebros y  en la grandilocuencia de las ideas, supuestamente bendecidas por el progreso, que nos llevarán a un mundo mejor a punta de palabras y no de actos.

Del anonimato de Blogger al anonimato de Kienyke

Comencé a publicar en Kienyke porque quería darle mayor difusión a una serie de entrevistas que he hecho a libreros. Teniendo en cuenta que me leen un centenar de personas pero que a los medios grandes o, supuestamente, independientes los leen muchas más envié correos electrónicos a Arcadia, El librero, El País de Uruguay y a otro medio independiente, el único que me respondió aclarándome que sólo publican crónicas. Lo siguiente fue Kienyke.

Envié las direcciones de mis blogs para que evaluaran si querrían abrirme un espacio en su plataforma. La respuesta fue positiva y así en julio comencé a publicar allí artículos que había creado para otros lugares. Nunca escribí nada original para ellos, nunca publiqué primero allí algo que no hubiese publicado antes en mis blogs  ─incluido equinoXio.

Revisar mi contenido antiguo me llevó a descubrir que la forma en que hace años abordé algunos temas no me convence, a veces por el ritmo otras por los puntos de vista defendidos, sin embargo me decía: “lo haces por la difusión, para que alguien con interés en los contenidos de calidad vea que puedes abordar prácticamente cualquier tema de un modo competente y consistente”.

A mí no me pagaban por subir tres veces a la semana contenido a la plataforma de Kienyke, eso debe quedar muy claro. Lo repetiré: subía mis columnas gratis a la página de Kienyke, nadie me consigna un peso por publicar mis textos en ese medio, por lo tanto no tengo ningún compromiso contractual con ese portal. No me pueden echar, no puedo renunciar, pero sí puedo abandonar el espacio que me dieron si no estoy de acuerdo con ellos, porque como aclaran “las opiniones de los blogueros son de su estricta responsabilidad y no representan la opinión de esta revista”, y la viceversa también es pertinente: los autores de los blogs no estamos obligados a compartir las decisiones del consejo editorial ni de la dirección ni de los dueños y muchísimo menos de los patrocinadores.

“En esta casta naciste, en esa casta te quedas”, sí, como no

Mis apellidos son comunes y no es casualidad. Soy una persona más de la escasa clase media de este país arreglándomelas como se me va ocurriendo para dedicarme a lo que amo y no a lo que toca. Trabajo de modo independiente con agencias de publicidad generando contenido para marcas y empresas que han creado sus espacios para hablar con voz propia, no a través de terceros. Me he untado para seguir adelante, pero el lector si quiere puede verlo como que no me diferencio mucho de aquel que roba para comer, pues dado el esquema actual del mundo en el que vivimos es una utopía vivir atravesándolo de modo impecable.

Pensándolo bien no hablo de política pero sí la ejerzo

De Martín Caparrós he aprendido mucho y sigo haciéndolo. Él opina que hacer política siendo periodista consiste en mirar hacia esos lugares adonde la prensa masiva, oficialista y popular no mira. Estoy de acuerdo con esa forma de pensar. Cuando me contratan para escribir una nota económica lo hago, me documento, la escribo y la entrego pero generalmente no la firmo. La marca paga por su contenido y yo no protesto, la marca paga por un producto, por un resultado no porque respalde con mi nombre su quehacer, en esas condiciones todavía es tolerable trabajar.

De un tiempo para acá, cuando firmo insisto en hacerlo como periodista, creyendo que mi experiencia de décadas con las letras me habilita para ejercer con responsabilidad y ética una profesión a la que llegué de modo empírico, mas esta palabra que encierra tanto se ha desdibujado en demasía, sobre todo cuando un, dizque, profesional trabaja como remedo de redactor publicitario para hacer quedar bien a una de las muchas corporaciones que sólo enmascaran a las poquitas familias que comandan el mundo. ¿Necesita una petrolera canadiense que yo trabaje para ella? ¿Tiene sentido que le ayude a posicionar su contenido vacuo y falaz con textos que escribo para divertirme, formarme y cuestionar a los demás?

Valoro mi independencia, me gusta poder decir lo que quiero sin filtro y más sabiendo que visibiliza perspectivas que se hunden en la marea furiosa de datos que nacen todos los días. Investigo y escribo bien, mejorando cada vez, para que mi audiencia, aunque escasa, pueda diferenciar más fácilmente la paja del trigo. Escribo para mi tribu, para los que valoran su consciencia por eso no me interesa más estar en Kienyke.

En los pocos meses que estuve allí la posibilidad de entrar en el radar de otro medio, realmente independiente o al menos no tan dependiente de la publicidad, no se cristalizó. Empero conseguí otro tipo de certezas: ahora sé que si el capitalismo salvaje finalmente me vence y no me deja ni para pagar una cremación, bien puedo dejarle mi cadáver a los comentaristas compulsivos de medios ¿prestigiosos? para que se encarguen de convertirlo en polvo; además mis blogs independientes siguen mejorando su desempeño, mostrándome que estoy enviando mi energía a un lugar inadecuado. Luego, como si necesitara una confirmación el lunes pasado me enteré del despido de Daniel Pardo, un tipo al que comienzo a admirar porque no se acomoda al mundo que le ayudó a ser el periodista que es, sino que critica todos los días al medio en el que se mueve para que no se olvide que si no cambia se muere mereciendo esa muerte.

¿Periodismo independiente en Colombia? Ahora cuéntame uno de aviones

Es el colmo soberano que en esta república bananera el periodismo de investigación sólo sirva para inflamarles las ampollas de la represión a los padrinos de cuellos blancos y caras ignotas, o a sus esbirros fieles y ciegos. Si me quiero identificar plenamente como periodista no me puedo quedar callada ni mucho menos puedo seguir publicando allá. Aunque lo haya hecho para ampliar mi radio de acción, también a beneficio de guerreros del libro que siguen luchando por su permanencia, no puedo quedarme en donde claramente el negocio se pone por encima de la neutralidad.

No me quedaré callada, seguiré dando lata gústele a quien le guste. No me voy a resignar a trabajar en lo que toca, a quedarme en un lugar donde no moleste a nadie poderoso ni a aquel mando medio tan adaptado a la matriz que protesta cuando le sacuden la realidad. Entretanto me seguirán leyendo los cien gatos raros, fieles y entrañables de siempre que me recuerdan que no estoy sola, así seguiré sabiendo que enriquezco a las corporaciones sólo a costa de mi salud, gracias a la producción de sus omnipresentes alimentos transgénicos/o con antibióticos en nuestra leche de cada día. Mi alma, mis contenidos, esa que no han podido matar no va a seguirles ayudando a vender la visión del mundo que a ellos les conviene extender.