jueves, marzo 06, 2014

Creación de contenidos: Entrevista ficticia

Lo que sigue son las respuestas que podría dar un gerente de mercadeo digital si respondiera sin maquillaje a preguntas acerca de un proyecto exitoso.

Para ti, ¿qué es el éxito digital?

Hacer plata. Tener un buen producto, venderlo monstruosamente, a un buen precio si se puede, y con el menor esfuerzo posible.

¿Buen precio?

Claro, venderlo tan caro como sea posible y que sea baratísimo de producir. Que la gente pague por el valor que cree recibir al comprarlo, no por el costo de producción del producto, o del contenido, que en este caso es lo mismo.

¿Cómo se producen contenidos baratos?

Es muy fácil. Una forma es publicando anuncios en los que se ofrece un dólar o un euro por cada artículo de 500 palabras, así captamos bloggers, estudiantes de comunicación, amas de casa aburridas, de todo. Les damos los temas, recibimos el material, verificamos que no sea copia de artículos que ya existen y, si todo va bien, les pagamos.

Y la gente ¿no se aburre de trabajar tanto para que le paguen tan poco?

Claro que se aburre, por esa no es la única acción que hace parte de nuestra estrategia de negocios. A veces, para proyectos grandes por ejemplo, contratamos a unos cuantos freelancers. Hacemos cotizaciones y contratamos a los que escriben menos mal, más rápido y por menos plata.

¿Cómo es un proyecto grande?

Un libro, por ejemplo. Digamos que queremos escribir un libro que se llame “365 recetas fáciles y prácticas” para venderlo por amazon, pero también queremos venderlo muy barato para que la ganancia sea por la cantidad de gente que lo compra. En ese caso contratamos a varios freelancers para que lo escriban, les pedimos descuento por volumen y les pagamos, además los hacemos firmar una renuncia de derechos de autor para que luego no vengan a reclamar nada.

Pero ¿dónde está el negocio?

Claro, no entiendes porque no vives esto todos los días, pero es muy fácil. Para que un producto se venda mucho es necesario tener tráfico y el tráfico a una página se atrae con contenido, ni siquiera tiene que ser contenido bueno.

Puedes llenar una página traduciendo por completo otra del mismo tema que está en otro idioma, inglés o portugués, o también puedes copiar una página de la competencia, de esas que salen en las primeras páginas cuando buscas algo. Para que no se note simplemente mandas reescribir sus textos. Les dices a tus contratistas que digan lo mismo pero con palabras distintas.

Cuando tienes suficiente material para salir tú también en los primeros resultados pones anuncios de publicidad y vendes tu producto: un libro, una consulta con una bruja, una crema barata, da igual. Lo mejor es que tienes ganancias dobles, por la publicidad y por lo que vendes.

Entonces le sacan bastante plata al producto…

Suficiente para pagarles a los que lo hicieron y para darles muy buenas ganancias a los que ponen el capital inicial para darle vida a la idea.

¿Tan rentable es?

Tanto que hay empresas dedicadas a producir por decenas páginas con contenido basura.

Pero ¿la gente qué dice?

Nada, las usa, compra los productos que les vendemos y muy rara vez se queja. Si se queja es una entre miles y como en general todos se conforman con productos de mala calidad no es tanto problema. O es que acaso ¿tú reclamarías para que te devolvieran un dólar?


Es más fácil aceptar la pérdida de esa plata que hacer un trámite para pedir la devolución. Nuestro mejor aliado es la pereza, comprar siempre es más fácil que pedir que te devuelvan la plata.
En internet hay de todo. Los mejores productos no siempre están en las primeras páginas, pero la gente está muy cansada para ir hasta allá o para preguntarle a alguien acerca de lo que se supone quiere y necesita saber. Al final se conforma con lo fácil e inmediato y ahí nosotros cosechamos.

¿No te parece que esto es aprovecharse de la ignorancia de la gente?

¿No crees que hay negocios peores? Yo no estoy vendiendo drogas ni estoy en el negocio de la trata de blancas. Cada quien usa su tiempo como mejor le parece y si yo puedo hacer plata mientras otros lo pierden ¿por qué no aprovecharía la oportunidad?

Entonces tú ¿pierdes el tiempo también consumiendo esos productos?

¡Ni en sueños! Cuando quiero comprar algo lo pienso varias veces, pido opiniones, descarto las de los expertos dudosos y me quedo con las recomendaciones de las personas que son una autoridad en la materia, en las que realmente confío o a las que me quiero parecer.

¿Cómo es eso?

Sí por ejemplo quiero comprar un carro nuevo le pido un dato confiable al mecánico que ya le hace mantenimiento al que tengo. Si busco un colegio para mis hijos averiguo a dónde van los de otras personas de mi mismo nivel. Pedir consejos acerca de estos temas a gente que no tiene ni idea o buscar respuestas en las primeras páginas de Google es algo que sólo hace la gente a la que no le interesa conservar la plata que gana.

Cuando te tomas la información en serio, cuando sabes que tener la mejor es vital dejas de conformarte con las fuentes y las páginas sin referencias que visita todo el mundo, aprendes a cavar profundo y a pensar de otro modo.

¿Crees que en algún momento los demás van a comenzar a hacer lo mismo?

Lo dudo, todos están pasándola muy bien jugando CandyCrush en teléfonos que son más inteligentes que ellos y buscando en un diccionario de sueños qué significa soñar con un ex, un diccionario que nosotros mandamos a hacer.

Todo esto parece muy oscuro.

Para los demás quizás, para mí, para los de mi círculo todo brilla. Mientras la gente siga conformándose con respuestas fáciles, prácticas y de mala calidad el futuro que nos espera está lleno de abundancia.

Lectura recomendada:

lunes, septiembre 30, 2013

Creación de contenidos: Si no sabes lo que quieres alguien lo averiguará por ti

Había una vez un gerente de mercadeo que no conocía bien el producto que representaba, gerente que mandó a hacer una crónica especificando todo lo que no quería, pero sin dar muchas pistas acerca de lo que quería. El final no fue feliz, obviamente.
 
Ya no sé hace cuánto me pidieron ejemplos de unos textos para una marca de licor. Fue uno de esos encargos que sabes puede terminar en una calle cerrada. El cliente mira, el cliente descarta, el cliente no se decide, al final el cliente no contrata.
 
Las instrucciones que había recibido eran algo así como “el personaje que representa a la marca no puede parecer borracho ni alcohólico, tiene que ser ingenioso pero sin ser vulgar, divertido, coqueto con las mujeres pero no mujeriego, que le guste pasarla bien”. A sus ojos todo estaba perfectamente claro. A oídos de la editora y de la periodista –esa soy yo− sonaba a “quieren algo con el tono de Ernest Hemingway” pero había un problema: el cliente no sabía lo que era una crónica, a pesar de que el medio donde publicarían el texto se especializa en éste género, y muy probablemente creen que este escritor se hizo famoso sólo por ser buena vida.
 
Quisiera contar que los clientes saben qué piden cuando piden, pero en mi experiencia los brillantes gerentes de mercadeo dicen la palabra fábula cuando tienen un cuento en mente, o dicen cuento cuando se imaginan los chismes que se publican en las revistas de farándula. Si uno quiere sacarlos de su zona de confort basta con mezclar títulos de libros y de autores para verlos patinar en un terreno que no conocen.
 
5, 6 versiones habré escrito del texto que serviría para inicar un concurso en redes sociales que le daría al ganador la posibilidad de publicar una historia que hubiera vivido, escrita en tono de crónica por alguien de la revista, o por mí si corría con suerte, fortuna o algo.
Los meses pasaron, mi teléfono guardó silencio frente al tema y mi correo electrónico también hizo lo mismo.

Meses más tarde, cuando estaba en la agencia hablando de otra cuenta me acordé del licor, de la crónica y del cliente que no sabía lo que quería. El estratega de redes sociales me dijo que después de tanto insistir en los rasgos que no debía tener el personaje de la crónica el resultado, obra maestra de los periodistas de la revista, fue un hombre mujeriego, parrandero y hasta machista, o eso supongo, que les impidió comenzar a cambiar la imagen que tienen la marca por el tipo de personas que la compran.
 
No siento un fresco, me alegro por lo que les pasó. Ahora que todos tenemos en la mano una varita mágica que se llama internet cada vez son menos los que están dispuestos a consumir información que dice cómprame porque sí. Quizás eso les ayude, si les alcanza el criterio, para entender que ser anunciante no es lo mismo que ser un medio de comunicación y que si quieren seguir en el juego tienen que aprender de procesos editoriales, o al menos contratar a alguien que los asesore, alguien que tenga claro que el cliente no siempre tiene la razón.

jueves, agosto 01, 2013

Creación de contenidos: Tú no sabes cuánto vale, pero yo sí

Una cosa es que tu trabajo te guste y otra, muy distinta, que lo hagas gratis o por monedas, como esperan muchos empresarios ventajosos.
 
Entre tanto trabajo prácticamente no vi pasar a julio y así se me fue un mes más en el que no logré grabar el podcast que tengo estructurado desde hace meses, en parte porque el volumen de trabajo que tengo ahora me ha mantenido bastante entretenida. Sin embargo, sabiendo bien que esta es una racha que podría parar en cualquier momento tuve las orejas bien abiertas cuando me propusieron trabajar en una revista gremial.
 
Luego de reunirme con el director y de escuchar lo que tendría que hacer si aceptaba la oferta, entendí que era el doble del trabajo que ya tengo con una de las revistas en las que estoy, pero con muchísima más responsabilidad. Mi siguiente paso fue preguntarles a dos periodistas amigos, más grandes y más experimentados que yo, cuál sería el costo de ese trabajo, más tarde, con la cifra en mente, llamé al director y le di un número, digamos $25.
 
Teniendo en cuenta que $10 es lo que me pagan sólo por escribir los contenidos de una revista de extensión similar, sabiendo que la propuesta nueva implicaba además buscar fotos, supervisar el diseño y la impresión, sin incluir la responsabilidad de asegurar constantemente la calidad de la revista, llegué a esos $25 pesos hipotéticos.
 
El director, luego de oír mi cifra se quejó, dijo que ni en sueños la había considerado. Según dijo una periodista reconocidísima y con mucha experiencia, hacía todo por $13, misma a la que quiere reemplazar porque este trabajo está de último en su lista de prioridades.
 
Al final de la llamada llegaron los “muchas gracias” y “fue un placer conocerle” mientras yo olvidaba, quizás convenientemente, decirle que su elegante revista tiene un error ortográfico, justo al lado del título.
 
 
 
En alguna época, hará como 3 años y medio, acepté recibir monedas por artículos que escribía con desgano y mediocridad, pero poco a poco comprendí que ganar mal no sólo le hacía daño a mi presupuesto sino también a mi vocación, pues me acostumbraba a pensar que lo que hacía no tenía valor, una consecuencia muy difícil de calcular, pero que puede resultar desastrosa para la autoestima. Desde entonces no acepto trabajos mal pagos, a menos que sea un caso de emergencia, situación que por fortuna se ha hecho cada vez más escasa gracias a mis ambiciones personales.

jueves, mayo 30, 2013

Cómo crear contenidos de calidad: Consejos para hacer entrevistas adecuadas

En el siguiente podcast encontrarás los siguientes temas:
 
  • Hacer preguntas neutrales
  • Alternativas a las preguntas que comienzan con "por qué" y prestar atención al lenguaje no verbal
  • Revisar las herramientas que se usarán antes de hacer la entrevista
  • Marcar bien el material recogido para evitar confusions
  • Procesar cuanto antes la información recopilada

domingo, marzo 31, 2013

Cómo crear contenidos de calidad: Consejos para hacer preguntas adecuadas

Casi justo después de haber puesto el punto final a la guía de cómo hacer entrevistas comenzaron a llegarme ideas nuevas que no incluí. Como no me gusta guardarme lo que sé, acá van:
 
Por favor, no imites a los reporteros. Cada vez que oigo a un reportero preguntar “¿está muy triste por la tragedia?” agradezco infinitamente no haber estudiado Comunicación Social ni Periodismo. Nada tengo en contra de quienes ejercen estas profesiones, lo tengo contra la forma descuidada en que abordan a las personas. Haber estudiado Psicología me enseñó a no inducir respuestas, es decir a plantear las preguntas en términos neutros, de tal forma que el carácter emocional, moral, político, etc. de la respuesta esté dado por el entrevistado y no por quien hace la pregunta. ¿Cómo voy a saber qué siente realmente alguien que acaba de perder a un familiar si yo le estoy sugiriendo lo que debe hacer? ¿Acaso se si quien acaba de ver su casa convertida en cenizas es un pirómano emocionado?
 
Hacer una pregunta es una oportunidad para averiguar la esencia de un tema, no un paso más en una cadena de ensamble que resultará en un producto informativo igual a otros 900.
 
El cómo es más revelador que el por qué. Si lo que se buscas es respuestas espontáneas, salidas del libreto que dictan los manuales de relaciones públicas lo mejor es hacer preguntas que comiencen con “cómo”. ¿Cómo prepara la sopa? en lugar de ¿por qué prepara la sopa? Cuando se pregunta ¿por qué? se están pidiendo razones, por lo que las respuestas que se dan en varias ocasiones sólo buscan quedar bien con el entrevistador. “Porque es nutritiva y alimenta a mi familia” podría responder alguien, en lugar de “la preparo con buenos ingredientes, que estén frescos, con cuidado, con amor”, palabras que informan más acerca de las motivaciones reales de quien está cocinando.

El “por qué” con frecuencia genera justificaciones, alejándote de los datos que podrían decirte más acerca de un tema, además si observas bien es probable que descubras detalles del lenguaje no verbal que completan de forma poderosa la respuesta que tu entrevistado te está dando con palabras.
 
Cuando se dio cuenta de que la entrevista no había quedado grabada, desapareció. Más o menos así terminó la anécdota que me contaron en una de las agencias de investigación de mercados en las que trabajé. No se supo si la entrevistadora primeriza había olvidado apretar el botón rojo o si por un mal funcionamiento de la grabadora los datos quedaron perdidos para siempre, lo que se supo es que se negó a dejar que le vieran la cara luego de ese error. A todo el mundo le pasa, yo incluso dejé una vez la grabadora en el consultorio de un entrevistado. Por fortuna el hombre era un amor y pude recuperarla con más carcajadas que disgustos.
 
Incidentes como este son absolutamente normales, por lo que debe convertirse en hábito el revisar los aparatos con los que se registrará la información antes de comenzar la entrevista. Algunas personas son difíciles de contactar y si la oportunidad de hablar con ellas se pierde no habrá repeticiones.
 
Este paso puede ser aburrido pero también evita ruegos vergonzosos para que un encuentro se repita. Además imagínate cómo sería repetir una entrevista con alguien poco amable después de que le confiesas que perdiste las respuestas que te dio la primera vez.
 
Lo tengo, pero no sé dónde. Soy de las que sostiene que si uno sabe dónde está algo no hay desorden. Uno puede tener una cantidad absurda de papeles desparramados sobre una mesa y encontrar en menos de dos minutos justo el que necesita, y no precisamente por casualidad. Si uno sabe qué tiene y dónde lo tiene trabajar es más sencillo.
 
Un hábito que puedes adquirir es grabar la fecha del día y el tema en el que estás trabajando antes de comenzar la entrevista. Puedes hacerlo antes de tener al frente o al teléfono a tu interlocutor o con este presente, el punto es contar con una referencia para no confundir el material procedente de crianza de patos con el de mantenimiento de trenes. Trabajar así te ahorrará tiempo en el futuro y te contextualizará apenas comienzas a revisar el contenido de tu entrevista.
 
Si no puedes verlo, sé breve. A veces, por temas de distancias o de horarios no es posible entrevistar a alguien en persona o cara a cara. Ya sea por barreras tecnológicas, o porque alguien no se siente cómodo compartiendo su cotidianidad a través de una videollamada, se hace imposible ver qué cara está poniendo ante una preguntas o cómo manotea para explicarse mejor, de ahí que sea recomendable hacer preguntas concretas, precisas, claras cuando se está entrevistando a alguien por teléfono. Si cada pregunta que haces requiere explicación perderás la concentración de tu interlocutor, que muy probablemente comenzará a pasear su mirada por la habitación al no tenerte al frente. Muchas personas se aburren al hablar por teléfono. A veces lo asocian con perder el tiempo y si no te las arreglas para mantenerlo interesado es posible que te dé respuestas de calidad pobre.
 
Si temes que te pase algo parecido prueba cerrando los ojos, eso te ayudará a concentrarte más en lo que la persona te está diciendo, de ese modo tu mente bailará menos y estará lista para captar pequeñas inflexiones de voz que te dan pistas acerca de cuándo intervenir, profundizar o pasar al siguiente tema.
 
Suficiente por hoy. Espero que estas recomendaciones te sirvan para desenvolverte con más seguridad la próxima vez que entrevistes a alguien. Mi siguiente entrada, ya en remojo te dará algunas ideas para adentrarte en el mundo de la radio aficionada sin muchos tropiezos y comienzo a sospechar que habrá dos partes.

jueves, febrero 28, 2013

Cómo crear contenidos de calidad: Consejos para hacer podcasts

Se acabó febrero y no alcancé a preparar el tema de cómo hacer podcasts, sin embargo me encontré con un par de herramientas, hechas por un locutor profesional de las que ya estoy aprendiendo. Son estas:
 
 
Les quedo debiendo mis consejos acerca de cómo hacer podcasts tipo aficionado, pero les daré “ñapa” porque en la entrada anterior olvidé incluir un par de consejos para hacer entrevistas de calidad, así que los desarrollaré en la siguiente entrega.
 
Hasta marzo.

jueves, enero 31, 2013

Cómo crear contenidos de calidad: Guía para hacer entrevistas

Las horas de experiencia que he acumulado entrevistando a niñas de 3 años, vicepresidentes de empresas, obreros de construcción, calvos interesantes, etc. me convencieron de que tengo lo necesario para escribir una guía para hacer entrevistas. Ojalá las siguientes líneas te hagan más suave tu aprendizaje.
 
retrato de sarah palin
david_shankbone
 
 
Si no eres idiota finge serlo detrás de una sonrisa. Parte de mi experiencia como entrevistadora viene de hacer entrevistas en profundidad para estudios de mercados, por eso conozco de cerca el tedio que produce hacer la misma pregunta 34 veces o más.
 
Cuando trabajaba en una investigación tenía que asegurarme de no contaminar los resultados, por eso no podía dar pistas acerca de las respuestas que ya había oído ni insinuar lo que me habían dicho otros entrevistados, así, me veía obligada a renovar mi sonrisa cada vez que un médico ─durante mucho tiempo trabajé para la industria farmacéutica─ me decía con leves modificaciones lo mismo que habían respondido los 33 que había entrevistado antes.

En general me tocaron personas amables, aprendí a disimular bostezos y entendí que cuando un entrevistado comienza a comportarse como un cretino te da el derecho de vocalizar en exceso, dejándole claro que si quiere ser grosero tú también puedes jugar ese juego pero en francés, o sea sin decir ni una sola grosería.
 
El propósito de las entrevistas suele ser saber más acerca de un tema o conocer la opinión de alguien, por lo que el entrevistador pasa a ser una herramienta, casi una excusa para que el otro hable, para que exhiba lo que sabe o piensa acerca del tema en cuestión, por eso no queda bien estar interrumpiéndolo cada tres palabras para soltar perlas de sabiduría propia.
 
Así seas un experto en la materia que estás tocando durante la entrevista el objetivo no es hacerte ver como un sabiondo sino como alguien que sirve de puente, de intérprete entre una autoridad en un tema específico y tu audiencia, que luego de exponerse al contenido que generas aprenderá algo nuevo y tendrá más elementos para formar su propio criterio.
 
primer plano de pavo real con la cola extendida
rappensuncle

Si lo que te interesa es pavonearte no hagas una entrevista, mejor graba un monólogo. Cada vez que veo o escucho una entrevista en la que el entrevistador aficionado interrumpe al invitado en medio de una frase, para incluir una anécdota personal, nacen en mí ganas irresistibles de ahorcar. Quizás sea porque poco a poco ha echado raíces en mí aquel consejo de Homero Alsina Thevenet que sugiere investigar tanto como sea posible y luego desaparecer.
 
Cuando buscas a una persona para entrevistarla partes del supuesto de que sus palabras son valiosas y por lo tanto pueden sumarle al asunto que te ocupa. Si lo que quieres es un interlocutor para mostrar tus grandiosas cualidades mejor escribe las preguntas que adorarías que te hicieran y pídele a un amigo que haga las veces de entrevistador. Luego siéntate a conversar con él. Aunque no es un recurso que me atraiga mucho es válido si buscas presentarte como una autoridad en tu área de negocios, además esta modalidad le da dinamismo a la información, mas no te engañes, estarás más cerca de los publirreportajes que de la entrevista.
 
primer plano de mujer joven tapándose la boca con la mano y los ojos cerrados
Glamlife-studentportal

Nada como la práctica para calmar los nervios. En condiciones ideales una entrevista se hace con tiempo suficiente para leer el cuestionario, imaginar cuáles pueden ser las respuestas del entrevistado y, a su vez, las repreguntas espontáneas que pueden surgir durante el encuentro, sin embargo sabes bien que este mundo tiene de todo pero lo ideal se encuentra en cantidades más bien escasas. Alguna vez, entrevistando a un ginecólogo, pregunté algo realmente estúpido, dado el contexto: ¿Cuántos hombres atiende usted al mes?, el buen hombre me sonrió y se quedó en silencio, dándome tiempo para que descubriera mi error, me riera de mí misma y retomara el cuestionario con menos ansiedad.
 
Ya sea que pienses hacer una serie de entrevistas, usando el mismo cuestionario con todos los entrevistados, o que planees hacer varias entrevistas de temas distintos la práctica no te hará daño. Una vez que termines el cuestionario llama a alguien de tu confianza para improvisar una sesión de práctica. Al final pídele retroalimentación puntual, pregúntale qué te salió bien y qué mal, si entendió las preguntas y si cree que exploraste todos los puntos relevantes. Este ejercicio sólo será posible si tu amigo tiene una idea mediana del tema en cuestión, pero si no es así tampoco descartes su apoyo, todavía podrá ayudarte a evaluar la claridad de tus intervenciones y a acumular horas de experiencia, que valorarás cuando tengas al frente al entrevistado real.
 
caricatura ambientada en el siglo xix de un hombre dando un discurso
perpetualplum

La entrevista no es un monólogo. No, tampoco del entrevistado. Eliges a una persona para entrevistarla sobre la base de lo que sabe o del punto de vista privilegiado que tiene. Llamas a un experto para que te cuente un poco de todo lo que domina o a alguien influyente gracias al modo brillante en el que maneja sus relaciones sociales. Buscas a ese sujeto que te dará una perspectiva nueva, alguien que además puede tener un ego enorme.
 
Algunas veces, cuando oigo radio, soy solidaria con el periodista que debe entrevistar a un político o a un gerente de mercadeo de una empresa, pareciera que si entrevistas una vez a uno de estos personajes ya los entrevistaste para siempre, sin embargo muchos de ellos insisten en repetir hasta el cansancio lo mismo que les has oído decir demasiadas veces, justo en esos momentos tu deber sagrado es interrumpirlos.
 
El entrevistado no tiene la obligación de tener mesura, pues siendo el centro de atención del momento cree que lo mejor que puede hacer es aprovecharse de esa exposición mediática mostrando su mejor cara, a su vez el deber de quien hace las preguntas y lo obliga a pensar más allá de su zona de confort es evitar que el agua se salga de su curso. Si uno de los objetivos de tu entrevista es, por decir algo, enterarte de cómo se monta una exposición de arte contemporáneo los detalles acerca de quién la patrocina pasan a ser irrelevantes, aunque tu interlocutor crea que la entrevista es un espacio idóneo para hacer quedar bien al mecenas de turno.

A esta altura es muy probable que te preguntes cómo carajos sé cuándo interrumpir a un entrevistado o cuándo dejarlo hablar. La respuesta toma tiempo. Tener un criterio formado a base de contacto con lecturas diversas y con culturas que no te resultan familiares es clave para discernir si alzar la voz o llamar al otro por su nombre es o no lo adecuado. No seré yo quien te diga que calles a alguien cada vez que comienza a hablar de su infancia, eso lo harán tus objetivos. Si tienes una idea clara de lo que quieres lograr con la entrevista sabrás si esa anécdota acerca de Pachito, su perro fiel es o no relevante para el contenido que estás generando.
 
mujer contándole un secreto a otra
Jason Hargrove

Dime cosas lindas. Buscaste a una persona en particular para que te hablara de un tema que te interesa, tienes claro que sabe más que tú del asunto y estás dispuesto a escuchar con paciencia lo que tiene para decir pero ¿ya te preparaste para ser un interlocutor competente? Una entrevista sale bien si además de concentrarte en las preguntas, en las respuestas y en los detalles que van surgiendo te preparas para hacer sentir cómodo al entrevistado.
 
Si administras un negocio muy especializado, por ejemplo fabricas telas para hacer uniformes de deportistas de alto rendimiento, es probable que casi nunca te encuentres, de casualidad, con alguien que se dedica a lo mismo que tú. Recuerda lo que sientes cuando otra persona te habla en tu jerga, cuando menciona esos términos que pocos conocen y que muchos confunden ¿cómo te sientes cuando eso pasa? El entrevistado va a recibirte con mucha más amabilidad y vas a inspirarle más respeto si le demuestras que sabes de lo que hablas, que no lo escogiste a dedo para llenar una entrada más de tu blog o para quitar un espacio en blanco que te sobraba en tu sitio web.
 
Otra ventaja de preparar con antelación el tema del cual hablarás con tu entrevistado es que te permitirá armar un cuestionario robusto, que te guiará en la consecución de los datos que crees importantes, además te servirá de brújula en esas aguas que te son desconocidas, por eso un cuestionario exhaustivo nunca sobra. Es mejor que tengas preguntas extra en caso de que tu interlocutor sea muy concreto, también es conveniente que calcules bien el tiempo, para eso ten en cuenta que en promedio una pregunta tarda en responderse entre dos y tres minutos si gira alrededor de un tema que una persona promedio podría comprender sin mayores explicaciones. Si en cambio quieres meterte en el terreno de la divulgación científica o en el de la maquinaria necesaria para construir presas ese tiempo puede multiplicarse.
 
graffitti
Alex Pepperhill

Las preguntas, como las cabezas, son más interesantes cuando están abiertas. Como este no es un texto “formal” acerca de cómo hacer entrevistas sólo te diré que existen dos clases de preguntas: 1─Abiertas, en las que el entrevistado puede responder como se le venga en gana y 2─Cerradas, en las que le reduces las posibilidades al interlocutor para que no hable mucho ni se ponga demasiado imaginativo, de este tipo hay muchas variaciones pero no entraré en detalles porque no te estoy dando una clase ni me pagaste para que te dictara una conferencia del tema. En este orden de ideas es importante que uses estos dos tipos de preguntas para armar tu cuestionario.
 
Cuando estés escribiendo lo que quieres preguntar no te detengas a ver qué pregunta va en qué objetivo, suéltate, deja que tu curiosidad te guíe y escribe como si un niño preguntón te hubiese poseído. Después, cuando tengas unas 20, 30; eso dependiendo de qué tan larga quieras que sea tu entrevista, detente a pensar cómo puedes agruparlas, a qué objetivos o subtemas están respondiendo o qué te están ayudando a entender. Proceder de este modo te hará más fácil darle estructura al encuentro y te servirá de pista para saber cuáles son los temas blandos, con los que arrancas y cuáles los duros, o los que dejas al final, en caso de que el entrevistado se incomode y quiera irse pronto porque lo tocaste donde le dolía.
 
tortuga caminando en camino de arena
zoutedrop

El fuego lento no es bueno sólo para que los alimentos se llenen de sabor, también es útil cuando quieres llegar de modo paulatino a un punto fuerte. Ya lo dije en el punto anterior pero lo voy a repetir y a extender un poco acá. De las entrevistas de selección de personal aprendí que es más fácil ganarse la confianza del entrevistado si comienzas haciéndole preguntas que lo hacen sentirse poderoso, ganador y competente, con ese terreno andado es más sencillo avanzar hasta acorralarlo y preguntarle por sus características más oscuras.
 
Es claro que si conoces a alguien y de entrada le preguntas cuáles son sus peores defectos o cuáles han sido sus momentos más bajos difícilmente querrá seguir adelante con la conversación. Es posible que comience a sospechar que más adelante le preguntarás si ha cometido un crimen o cuál fue la peor forma en la que decepcionó a alguien y, si no tiene un sentido de lo sexy completamente retorcido, lo más probable es que se aleje en busca de compañía más grata. Con las entrevistas pasa lo mismo. Un cuestionario balanceado se arma con preguntas generales, en las que el entrevistado cuenta un poco quién es, cómo ha sido su trayectoria y luego ilumina a la audiencia con esas claves que no todos conocen. A veces para que dé lo mejor de sí es necesario presionarlo, hacerle preguntas extrañas o insólitas, las que no espera, las que no vienen en los manuales de relaciones públicas, esas a mi juicio son las más interesantes, por eso me gusta dejarlas para el final, para cuando cree que ya todo salió bien y no habrá ninguna otra sacudida. En cualquier caso nunca me comporto como policía malo en medio de un interrogatorio porque sé que con las palabras y la actitud adecuada consigo más que con la intimidación.
 
Espero que estas indicaciones te sirvan cuando estés rompiéndote la cabeza acerca de qué escribir para tu blog, cómo producir un video o grabar un podcast nuevo para tu sitio web; a propósito de estos recursos mis siguientes entradas serán guías simples, basadas en mi experiencia, acerca de cómo puedes aprovechar los recursos gratuitos que hay en la red para generar piezas que no caigan en el olvido o que se sumen a los terabytes de información insulsa que llenan la red.
 
Si tienes alguna duda acerca de este u otros temas, o quieres hacerme una sugerencia recuerda que la sección de comentarios está hecha para ello. Hasta el próximo mes.
 
Escuadrones de la muerte: Escuela francesa
Cuando le pedí un autógrafo a Leila Guerriero me dijo que vale la pena leer a María Moreno, aún no lo hago pero vivo enamorada de los textos de la cronista, por lo tanto confío en sus consejos.